Biografia Patrice Lumumba


Patrice Lumumba

Siendo trabajador de Correos, comienza a organizar un sindicato de trabajadores y es detenido y encarcelado por las autoridades belgas, en 1955 Tras su salida de la carcel, dos años más tarde, entra en relación con grupos del movimiento independentista En 1958 junto a otros compañeros funda el Movimiento Nacional Congoleño, primer partido político de ambito nacional, convirtiéndose rápidamente en el principal líder político del pais. No tarda en ser nuevamente encarcelado pero , gracias a la movilización popular, es liberado en 1960. Viaja a Bélgica para negociar la declaración de independencia Durante esa estancia, se celebran elecciones en las que sale elegido con el mayor númro de votos de los participantes El 23 de junio se forma el primer gobierno nacional con Joseph Kasavubu como Presidente y Lumumba como Primer Ministro, que proclamaría la independencia días despues, el 1 de julio.

Los empresarios belgas, viendo peligrar su futuro en el nuevo pais, promueven a través de los jefes militares belgas la rebelión de algunas unidades del ejército. y en la confusión, la provincia de Katanga, región donde se encuentran las principales reservas mineras, se declara en República independiente, bajo la dirección de Moise Thombe Con la excusa de proteger a la población belga, Bélgica envia tropas a Katanga, intentando con sus armas sostener el gobierno secesionista.

Ante esta situación, el gobierno de Kinshasa recurrió a los Naciones Unidas para expulsar a los belgas y ayudar a restaurar el orden. Las tropas belgas se negaron a evacuar, y continuaron apoyando la secesión de Katanga. Ante la negativa de la ONU a intervenir para acabar con la secesión katangueña, Lumumba solicitó ayuda a la Unión Soviética. En agosto, reune a los principales líderes africanos en Kinshasa, y les pide que una sus fuerzas al gobierno del Congo . Estos movimientos en busca de apoyo y la ideología marxista de Lumumba, alarmaron a los poderes Occidentales y presionaron al Presidente Joseph Kasavubu para que acabara con él, cosa que hizo el 5 de septiembre, destituyéndole del gobierno.

El 14 de septiembrede 1960, el Coronel Joseph Mobutu, Jefe del ejército, se hace provisionalmente con el control político. El 2 de diciembre, Lumumba, temiendo por su seguridad, a pesar de que la ONU le proporcionaba protección, intenta llegar por avión a Kisangani donde cuenta con mayores apoyos, pero es detenido por el ejército. Lo sucedido desde entonces, desde su detención hasta su muerte, el 17 de enero de 1961, está lleno de lagunas. La versión oficial cuenta que, estando encarcelado en Katanga, a mediados de febrero intentó huir siendo mortalmente herido. Otras versiones cuentan que su arresto y posterior asesinato fue ejecutado por congoleños, obedeciéndo las órdenes de sercicios de inteligencia occidentales (belgas y EEUU).


Rebelión y asesinato en el Congo

El 30 de julio de 1960 fue un día lleno de esperanza para millones de personas en la lucha mundial contra el colonialismo. Los imperialistas belgas, que llevaban décadas explotando al pueblo del "Congo Belga", finalmente le dieron la independencia. En un territorio enorme y rico en recursos naturales nació la República del Congo; uno de sus líderes era Patricio Lumumba, joven y apasionado enemigo del colonialismo.

El rey belga, Balduino I, fue a Leopoldville a proclamar la independencia personalmente. Esperaba que los colonos y sus súbditos se felicitaran y forjaran una nueva relación con pocos cambios genuinos. Pero Lumumba, el nuevo primer ministro, agarró el micrófono y le habló al pueblo congoleño sobre la terrible vida colonial y las nuevas esperanzas para el futuro. El discurso escandalizó al nuevo gobierno de coalición y dejó horrorizado al rey. Lumumba dijo:
"Durante los 80 años del gobierno colonial sufrimos tanto que todavía no podemos alejar las heridas de la memoria. Nos han obligado a trabajar como esclavos por salarios que ni siquiera nos permiten comer lo suficiente para ahuyentar el hambre, o vestirnos, o encontrar vivienda, o criar a nuestros hijos como los seres queridos que son. Hemos sufrido ironías, insultos y golpes día tras día nada más porque somos negros... Las leyes de un sistema judicial que solo reconoce la ley del más fuerte nos han arrebatado las tierras. No hay igualdad; las leyes son blandos con los blancos pero crueles con los negros. Los condenados por opiniones políticas o creencias religiosas han sufrido horriblemente; exilados en su propio país, la vida ha sido peor que la muerte. En las ciudades los blancos han tenido magníficas casas y los negros destartaladas casuchas; a los negros no nos han permitido entrar al cine, los restaurantes o las tiendas para europeos; hemos tenido que viajar en las bodegas de carga o a los pies de los blancos sentados en cabinas de lujo. Quién podrá olvidar las masacres de tantos de nuestros hermanos, o las celdas en que han metido a los que no se someten a la opresión y explotación? Hermanos, así ha sido nuestra vida.
"Pero nosotros, los que vamos a dirigir nuestro querido país como representantes elegidos, que hemos sufrido en cuerpo y alma la opresión colonial, declaramos en voz alta que todo esto ha terminado ya. Se ha proclamado la República del Congo y nuestro país está en manos de sus propios hijos".

Las palabras sobre el pasado dieron en el blanco, pero las palabras sobre el futuro se equivocaron.
En realidad, el país no estaba en manos de "sus propios hijos". A pesar de la declaración formal de independencia, los militares belgas todavía controlaban el ejército y la policía; las corporaciones todavía controlaban los recursos naturales y un aparato de politiqueros corruptos; y la CIA, el servicio de inteligencia belga y de otras potencias trabajaban día y noche para mantener en el poder a los congoleños leales al imperialismo.

A los 200 días de su toma de posesión, Patricio Lumumba murió asesinado por agentes imperialistas. Su muerte le partió el corazón a la gente colonizada y progresista por todo el mundo, y fue una amarga lección para millones sobre qué camino lleva a la liberación nacional auténtica y a una nueva sociedad.

Hoy, a los 40 años de su muerte, los países africanos son independientes, pero sus pueblos aún esperan la auténtica liberación. El Congo está dividido en facciones beligerantes apuntaladas por potencias imperialistas rivales. Lumumba, una nueva película del cineasta Raoul Peck, contará la vida y muerte de Patricio Lumumba a una nueva generación.

La plantación de Leopoldo

El río Congo zigzaguea entre miles de kilómetros de bosques tropicales y sabanas de África central, donde viven unos 200 grupos, antes de llegar al océano Atlántico. En 1885, tras 300 años de caza de esclavos en la costa por las potencias europeas, el rey belga Leopoldo II se apropió de la cuenca del Congo como colonia personal. La Conferencia de Berlín de 1885, donde las potencias europeas se dieron permiso para explotar todo el continente africano, lo aprobó.

Leopoldo II se apoderó de un territorio del tamaño de Francia, Alemania, Inglaterra, España e Italia juntos, y 80 veces mayor que Bélgica. Lo bautizó "Congo Libre" y creó una red de puestos militares y campos de trabajos forzados. La brutalidad contra los africanos en esos campos fue de las más extremas y horripilantes de la historia: en un lapso de 20 años, la población disminuyó de 25 millones de personas a 15 millones. Por su parte, los capitalistas belgas y estadounidenses, como Guggenheim, Morgan y Rockefeller, se forraron los bolsillos con las enormes ganancias del caucho, madera y aceite de palma del Congo.

En 1908, ante una serie de rebeliones populares, la clase dominante belga cambió la forma de dominación de su colonia más valiosa: en vez de propiedad personal del rey pasó a ser una colonia directa, rebautizada "Congo Belga".

En las décadas siguientes, enormes cambios sacudieron la colonia. Los colonos se pusieron a explotar los ricos depósitos de cobre en la aislada provincia sureña de Katanga y los diamantes de Kasai. Durante la II Guerra Mundial (1939-45), el Congo fue la principal fuente mundial de caucho y de minerales esenciales para las máquinas bélicas imperialistas (como titanio y cobalto). El uranio para las bombas atómicas que Estados Unidos soltó sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki provino de la mina Shinkolobwe del "Congo Belga".

A raíz de esos cambios, emergió un proletariado moderno en el Congo, al lado de los millones de campesinos que formaban la mayoría de la población. En 1941, como consecuencia de la producción militar, había 500.000 trabajadores, la segunda concentración de proletarios del continente. En los 15 años siguientes, la principal ciudad, Leopoldville (ahora Kinshasa), creció 10 veces y alcanzó los 300.000 habitantes.


Tormenta de lucha

La II Guerra Mundial debilitó mucho al sistema colonial. La Alemania nazi perdió contacto con sus colonias africanas; Bélgica y Francia fueron ocupados; e Inglaterra tuvo que concentrar sus fuerzas en la guerra en Europa. Todas esas potencias imperialistas tradicionales emergieron de la guerra más débiles.

Por su parte, el pueblo chino, con la dirección de Mao Tsetung y el Partido Comunista de China, llevó a cabo una revolución antiimperialista histórica: se liberó de la ocupación japonesa y derrotó al KMT y sus padrinos yanquis, y luego se le plantó al imperialismo yanqui en Corea. Nunca antes un pueblo colonizado había derrotado así a las fuerzas imperialistas. Una enorme ola de lucha recorrió todo el mundo y botó a los colonialistas de Vietnam, Argelia, Cuba y otros países.

En 1963, el Partido Comunista de China escribió: "Después de la Segunda Guerra Mundial, en Asia, África y América Latina se ha levantado una gran tempestad revolucionaria. Más de cincuenta países de Asia y África han proclamado su independencia... Los imperialistas ya no pueden apagar las llamas del movimiento de liberación nacional. El viejo sistema colonial del imperialismo está desintegrándose con rapidez. Los traspatios del imperialismo se han convertido en frentes donde se entablan reñidas luchas antiimperialistas. En algunos países coloniales y dependientes, la dominación imperialista ha sido derribada, y en otros, ha recibido fuertes golpes y está a punto de venirse abajo".

En el Congo, el pueblo se organizó contra la dominación belga, a pesar de la represión y de una situación muy difícil. Los colonos belgas tenían todo el poder: controlaban la policía y el ejército, las minas y el gobierno. Con muy pocas excepciones, los congoleños no podían estudiar en secundarias o universidades. Antes de los años 50, solo 100 congoleños tenían educación universitaria. Los colonos aplicaban una estrategia de "dividir para conquistar", fomentando enemistades entre los varios pueblos y regiones.

El movimiento independentista del Congo no logró forjar un partido comunista revolucionario para dirigir la lucha. En vez, la mayoría de las fuerzas progresistas se unieron en 1958 en un partido panafricanista radical y semilegal, el Movimiento Nacional Congoleño (MNC), dirigido por Patricio Lumumba , un joven activista de Stanleyville (ahora Kisangani) que participaba en el movimiento independentista y en una organización de empleados gubernamentales.

Días contados

El MNC se dedicó a superar las diferencias tribales y regionales y crear un país independiente y unificado. El gobierno colonial respondió con represión, condenó a Lumumba y muchos de sus partidarios de sedición y los metió a la cárcel.

Pero en 1959, Bélgica cambió de estrategia y optó por darle la independencia al Congo lo antes posible. Se dio cuenta de que el viejo sistema colonial tenía los días contados y (siguiendo la táctica de los imperialistas franceses en África occidental y los ingleses en India) quería establecer un gobierno "independiente" leal a Bélgica antes de que el movimiento independentista se le saliera de las manos. Quería un nuevo gobierno débil, dirigido por las fuerzas más conservadoras y pro-belgas, y dependiente de los funcionarios de gobierno, militares y fondos belgas.

El plan era reemplazar el colonialismo con el neocolonialismo, o sea, con una falsa independencia que mantendría el poder en manos del capitalismo monopolista extranjero. Para llevarlo a cabo, los imperialistas belgas contaban con la ayuda de su aliado y socio mayor, el imperialismo yanqui, que emergió de la II Guerra Mundial como la potencia imperialista dominante (y que tenía sus propios planes para el Congo).

La estrategia del MNC era movilizar al pueblo para presionar a Bélgica a cumplir la promesa de independencia. Quería aprovechar las elecciones organizadas por Bélgica para apoderarse del aparato colonial, las fuerzas armadas y la policía y, una vez en el poder, acabar con la dominación belga paso por paso. Esperaba que los recursos naturales enriquecieran al pueblo y que el Congo alcanzara igualdad con los demás países.

El MNC esperaba llevar a cabo una transición pacífica del poder y no organizó fuerzas armadas propias para combatir el ejército colonial. A comienzos de 1960 Lumumba dijo: "En el pasado, se cometieron errores, pero ahora estamos listos a cooperar con las potencias que han estado aquí para crear un poderoso nuevo bloque. Si fracasamos, tendrá la culpa el Occidente".

Por la creciente fuerza del MNC, los imperialistas belgas aceleraron el plan de independencia, y el 30 de julio de 1960 un gobierno congoleño independiente tomó las riendas. El MNC recibió la mayor parte de los votos, y Lumumba fue elegido primer ministro.


Intrigas neocoloniales

Los imperialistas decidieron que un gobierno de coalición con el MNC y Lumumba los perjudicaría y se pusieron a fomentar divisiones y caos para aislar a Lumumba y deshacerse de él. Lumumba contaba con gran apoyo popular, pero el aparato de poder estatal y la estructura financiera no habían cambiado. Cuando los burócratas belgas regresaron a Bélgica, se llevaron todo (hasta los teléfonos) para sabotear el nuevo gobierno.

El nuevo ejército (rebautizado el Ejército Nacional del Congo) en realidad era el mismo ejército colonial. Pronto estallaron motines en el ejército: de los soldados negros que no aguantaban el maltrato de los oficiales blancos, y de los oficiales blancos que no querían obedecer las órdenes del nuevo gobierno.

Las agencias de espionaje de varias potencias, sobre todo la CIA, hicieron todo lo posible para desestabilizar el país y reclutar agentes del ejército y el gobierno. Uno de ellos fue Joseph-Desiré Mobutu, un ex sargento de la policía colonial que comandaba el Ejército Nacional.

Por su parte, las compañías mineras maniobraron para mantener a fuerzas leales en el poder en las regiones ricas en minerales. Un mes después de la toma de posesión del nuevo gobierno, el títere Moise Tshombe declaró la independencia de la provincia de Katanga. Ahora se sabe que Bélgica lo ayudó en secreto.

Aprovechando la "falta de estabilidad", Bélgica despachó más soldados, a pesar de las objeciones de Lumumba y las protestas de las masas.

Se vislumbraba una invasión extranjera, una guerra civil y el colapso del gobierno, pero Lumumba tenía pocas fuerzas organizadas y buscó ayuda en el extranjero. Primero pidió tropas de la ONU, pero cuando llegaron se dio cuenta de que estaban al servicio de los imperialistas (especialmente de Estados Unidos) y no del pueblo congoleño.

Luego pidió ayuda a la Unión Soviética como contrapeso a los imperialistas occidentales. En ese entonces, se pensaba (incluso las fuerzas revolucionarias) que la Unión Soviética era una potencia socialista y antiimperialista. Pero con la restauración del capitalismo en los años 50 bajo el mando de Nikita Jruschov, la nueva clase dominante soviética buscaba establecer relaciones neocoloniales con países como el Congo. Los revisionistas (falsos comunistas) de la URSS aconsejaban no hacer la revolución porque podría provocar una guerra nuclear entre la URSS y Estados Unidos. En vez, recomendaban recibir "asesores" y agentes militares soviéticos, e integrarse económicamente en la zona de influencia soviética. En septiembre de 1960, empezaron a llegar al Congo asesores y agentes militares soviéticos, y Washington se puso furioso.

Muchas fuerzas reaccionarias e imperialistas luchaban para apoderarse del país, y Lumumba se encontró más y más aislado.

Mandan asesinarlo
"Los jugadores se mueven con rapidez y en secreto. Cada jugada barre ríos, bosques, continentes y océanos, y solo la presencian los ojos de cristal extranjero y unos árboles nativos antaño poderosos que fueron talados de sus raíces... Un día de finales de 1960, un tal Allen Dulles, que estaba al frente de la CIA, envió un telegrama a su delegado en el Congo sugiriéndole que reemplazara al gobierno congoleño tan pronto como le fuera posible. El jefe de la delegación en el Congo, el señor Lawrence Davlin, recibió órdenes de emprender una acción, por osada que fuera, siempre que se pudiera mantener en secreto: un golpe de estado serviría. Habría dinero contante y sonante para pagar a los soldados destinados a ese fin. Pero el asesinato podía resultar más barato...".

Barbara Kingsolver
La Biblia envenenada

"En los altos niveles del gobierno concluimos que si [Lumumba] sigue en el poder, las consecuencias serán catastróficas... para el mundo libre. Por eso, nuestra conclusión es que urge quitarlo de en medio lo antes posible".

Allen Dulles, director de la CIA,
memorando de 1960

"Ninguna brutalidad, maltrato o tortura me ha doblegado, porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados. Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres".

Patricio Lumumba, carta a su esposa,
Pauline Lumumba, enero de 1961,
una semana antes de su asesinato

A fines de septiembre de 1960, el coronel Mobutu tomó el poder en la capital y desató una ola de represión contra las organizaciones políticas. El 10 de octubre, el ejército y la ONU arrestaron a Lumumba. Escapó el 17 de noviembre y huyó hacia su principal base de apoyo en Stanleyville.

El 2 de diciembre, el ejército volvió a capturarlo. Bajo órdenes de Nueva York de no intervenir, las tropas de la ONU hicieron la vista gorda cuando lo maltrataron.

Lo llevaron primero a Leopoldville, donde lo exhibieron ante los periodistas y diplomáticos. Durante el mes siguiente lo pasaron de un grupo reaccionario a otro para que lo golpeara y torturara. Al final lo llevaron a Katanga, donde los separatistas lo ejecutaron la mañana del 18 de enero de 1961. Más tarde se supo que se mantuvo firme durante todas las torturas y desafiante en la ejecución.



Mentiras de la CIA

Inicialmente, los imperialistas yanquis y belgas anunciaron que lo asesinaron "campesinos airados"; más tarde dijeron que lo ejecutaron "sus enemigos congoleños". Eran mentiras para reforzar el pretexto racista y neocolonial de los asesinos: que los pueblos africanos no son capaces de gobernarse.

En realidad, el gobierno de Lumumba sucumbió a una "desestabilización" sistemática de los imperialistas.

Últimamente han salido a flote más detalles del operativo conjunto de Estados Unidos y Bélgica para asesinar a Lumumba. Ahora se sabe que el presidente Dwight Eisenhower mandó asesinarlo en una reunión de seguridad nacional en la Casa Blanca en agosto de 1960, menos de dos meses después de la independencia del Congo. Uno de los agentes despachados para la tarea fue Frank Carlucci, que sería secretario de Defensa de Ronald Reagan.

El 6 de octubre, unos pocos días antes del arresto de Lumumba, el ministro de Asuntos Africanos del gobierno belga ordenó en un cablegrama a Katanga "eliminar definitivamente" a Lumumba.

Desde el momento de la captura, estuvo bajo el control de agentes imperialistas. Lo torturaron en una mansión vigilada por soldados belgas.

El 15 de enero de 1961, el ministro de Asuntos Africanos mandó al gobierno títere de Katanga recibir inmediatamente a Lumumba. A los dos días llegó en un jet DC-4 belga. A Lumumba y dos asesores, Mpolo y Okito, los asesinó un pelotón de ejecución dirigido por un capitán belga, a la vista de funcionarios del gobierno de Katanga y agentes imperialistas.

Para tapar la verdad, un equipo de policías belgas desenterró el cadáver y lo disolvió en ácido (que proporcionó una compañía minera). Los imperialistas no querían dejar ninguna huella del crimen, pero fracasaron. Ahora todo mundo sabe quiénes mataron a Lumumba y ahogaron las esperanzas del pueblo congoleño.

Una lección pagada en sangre
"Estados Unidos siempre ha tratado de controlar el Congo. Envió las fuerzas de la ONU para perpetrar toda clase de maldades. Asesinó al héroe nacional congoleño Lumumba y tumbó al gobierno legítimo. Impuso al títere Tshombe y despachó tropas mercenarias para reprimir el movimiento de liberación nacional... La meta del imperialismo yanqui es controlar el Congo y atrapar a toda África --especialmente los países africanos recién independientes-- en la telaraña del neocolonialismo".

Mao Tsetung, Declaración de apoyo al pueblo
del Congo contra la agresión estadounidense,
28 de noviembre de 1964

Cuando lo asesinaron, Lumumba tenía 35 años y unos pocos meses de primer ministro. Su muerte entristeció e indignó a millones de personas por todo el mundo. En el Congo, varias fuerzas se rebelaron contra el neocolonialismo, pero en la situación difícil que emergió tras la muerte de Lumumba ninguna logró iniciar una lucha armada revolucionaria prolongada. Las tropas de la ONU y los mercenarios blancos trabajaron de la mano con el ejército para aplastarlas.

Moise Tshombe tomó las riendas de un nuevo gobierno pro imperialista. Poco después lo reemplazó Mobutu, quien gobernó (y saqueó) el país sin piedad durante décadas. Los imperialistas han chupado las riquezas del Congo, y sus tramoyas y rivalidades han dejado al país, una vez más, arruinado y dividido por la guerra.

Hoy, cuando el reto de la revolución y la liberación nacional se le plantea a tantos pueblos y movimientos, la historia de Patricio Lumumba nos proporciona una clara lección sobre la crueldad del imperialismo y el neocolonialismo.



A 40 AÑOS DEL ASESINATO DEL LIDER DEL CONGO
Nuevas revelaciones sobre el asesinato de Patrice Lumumba

Una comisión parlamentaria belga investiga uno de los capítulos más oscuros de la historia colonial de ese país en Africa: la participación del gobierno de Bruselas en el asesinato del líder congoleño, cuya muerte despejó el camino para aplastar las revueltas anticolonislistas en el Congo y sentó las bases para el régimen subsidiario de Mobutu. El Congo, rico en minerales, fue expoliado durante 30 años de la forma más brutal por una sociedad integrada por Bélgica, Francia, los Estados Unidos y la cleptocracia que rodeó a Mobutu.

Por Pierre Dorremans

La noche era fría aquel 17 de enero de 1961 en Katanga, una provincia rica en cobre del ex Congo Belga. La reciente ruptura del estado independiente del Congo había sido financiada por capital belga. Un descampado en la oscura sabana es iluminado por las luces de los coches de la policía. Un oficial de la policía belga toma del brazo a Patrice Lumumba, el ex primer ministro elegido de la República del Congo y lo lleva hacia un enorme árbol. El primer ministro apenas puede caminar, ha sido torturado durante horas, hasta días. Un escuadrón de ejecución formado por cuatro hombres y provisto de FALs belgas y revólveres Vigneron esperan, mientras que 20 soldados, policías, oficiales belgas y ministros katangueses observan en silencio. Un capitán belga da la orden de disparar y una lluvia de balas acribillan a Lumumba y a dos de sus ex-ministros.

Cuarenta años después una comisión parlamentaria belga ha iniciado una investigación sobre este oscurísimo capítulo de la historia colonial belga. La comisión tiene un año para aclarar el asunto.

Está investigación tiene un doble propósito: por un lado, sirve para restablecer la reputación de los belgas en el extranjero, una reputación que se ha visto severamente afectada debido a la enorme cantidad de escándalos que han sacudido al país durante los pasados cinco años (desde el escándalo de corrupción por contratos de armas en los que los líderes del Partido Socialista tuvieron un papel destacado, al abuso sexual y asesinato de niños, a la contaminación de alimentos con dioxina... para mencionar sólo los más importantes).

Esta es una mala situación para un país pequeño que exporta más de tres cuartas partes de su producción de bienes y servicios. En un intento por limpiar su imagen, el nuevo gobierno belga (una alianza de los partidos Socialista, Liberal y Verde) ha llevado la iniciativa en los procedimientos jurídicos contra Pinochet y el ex presidente iraní Rafsanjani, en el boicot a Haider y está también buscando limpiar su propia conciencia al investigar su tumultuosa historia colonial.

Una segunda razón es que el Departamento Belga de Exteriores ha comprendido que Kabila, el nuevo gobernante del Congo, va a seguir por un tiempo. Y como Kabila se apoya decididamente en el nacionalismo izquierdista de Lumumba, Bélgica tiene que limpiar su reputación de asesinos del dirigente nacionalista más destacado del Congo para poder continuar sus actividades en Kinshasa. El hecho de que los Demócratas Cristianos belgas -que han estado en el poder desde la Edad Media- se encuentren ahora en la oposición, facilita las cosas.

Los principales protagonistas en el intento de restablecer el poder colonial belga hace 40 años fueron Demócratas Cristianos, siendo primer ministro Gaston Eyskens en la época en que tuvo lugar una huelga de dimensiones pre revolucionarias (invierno 1960-1961) por su agresiva política de austeridad, y el conde de Aspremont Lynden, representante de una burguesía belga y pre belga de un siglo de antigüedad al timón del "Departamento de Asuntos Africanos".

La tesis doctoral de Jacques Brassine "Investigación del asesinato de Patrice Lumumba" (Universidad Libre de Bruselas, 1990) ha sido considerada durante los últimos 10 años como la piedra angular de la versión oficial de los hechos acaecidos en el Congo en 1960-1961.

En este informe Brassine intentó probar que el asesinato de Lumumba fue un asunto totalmente interno en el que Bélgica no participó en absoluto. Este trabajo es bien conocido en los círculos políticos belgas de extrema derecha.

Pero con su libro "Crisis en el Congo" (1996), el sociólogo belga Ludo De Witte arrojó una luz muy diferente a la lucha por la independencia. Concluye que el gobierno de Eyskens, mínimamente favoreció el clima en el que Lumumba fue asesinado, y que las tropas de las Naciones Unidas en el Congo fueron "cómplices por negligencia".

En su último libro, "El asesinato de Lumumba" (1999), De Witte elabora esta tesis detalladamente. En los primeros capítulos no deja sin cuestionar ni uno solo de los elementos de la metodología de Brassine (entre otras cosas, Brassine tuvo una participación muy activa en los hechos de 1960-61 y por lo tanto, no se lo puede considerar como si fuera un investigador independiente!).


Una complicidad virtualmente probada

Además, De Witte se embarca en el análisis detallado de más de 8.000 telegramas que se habían intercambiado entre diplomáticos de la ONU en el Congo y la sede central de la ONU en Nueva York. De Witte llega a estar muy cerca de probar la intensa complicidad de Bélgica en el asesinato.

En vez de ser los lacayos de Tsjombe, el presidente de Katanga, fueron los belgas quienes inventaron, crearon, manejaron y financiaron el estado títere de Katanga como muro de defensa del colonialismo belga en Africa. Fue en Bruselas y no en Leopoldville (ahora Kinshasa) o Elisabetville (ahora Lubumbashi, capital de Katanga o Shaba, como se la ha conocido en tiempos recientes) donde se organizó y ordenó el traslado de Lumumba desde una prisión del ejército congolés al estado sin ley de Katanga.

Mientras estuvo entre rejas Lumumba consiguió llevar al ejército congolés hacia una revuelta anticolonial contra el régimen instaurado por el famoso coronel Mobutu.

La forma meticulosa en que De Witte describe y analiza los meses, días y horas previas al asesinato, los lúgubres detalles de tortura y asesinato y el traslado del cadáver, hace que "El asesinato" no sea un libro muy agradable. Sin embargo, es una clara descripción de la forma en que la burguesía de un llamado país "democrático" como Bélgica actúa cuando sus intereses fundamentales están en juego.

Una lectura concienzuda de este libro pondrá las investigaciones de la comisión parlamentaria -suponiendo que realmente quiera descubrir la verdad- en la buena senda.

De Witte menciona varios puntos negros (reuniones, personas, etc.) que deben aclararse si se quiere tener el cuadro completo. La comisión debería concentrarse en ellos. Por ejemplo el papel que jugó el gabinete belga en la sombra alojado en el edificio Immokat de Elisabethville.

El asesinato de Lumumba y de dos de sus ministros, Mpolo y Okito, despejaron el camino para aplastar las revueltas antiimperialistas en el Congo y por lo tanto sentó las bases para el régimen subsidiario de Mobutu.

El Congo, rico en minerales (un geólogo describió a la ex colonia belga como un "escándalo geológico" fue expoliado durante 30 años de la forma más brutal por los imperialismos belga, francés y norteamericano y por la cleptocracia que rodeó a Mobutu.

Mientras tanto, el país servía como muro de contención contra las revoluciones africanas que empezaron a surgir en los sesenta y setenta.

Un símbolo de la independencia

Lumumba era un demócrata burgués que, a pesar de todo, se radicalizó rápidamente mediante su oposición a la descaradas ambiciones coloniales de Bélgica. Lumumba se convirtió en el símbolo de un jovencísimo y velozmente radicalizado movimiento de independencia que estaba muy desorganizado para sobrevivir el asesinato y/o la prisión de sus líderes más destacados.

Hoy Lumumba todavía vive en el recuerdo como un revolucionario honesto y genuino para muchos miles de trabajadores africanos y jóvenes que tratan de encontrar una salida del callejón mortal del imperialismo en el continente negro. Por lo tanto, mientras se señalan las carencias de un programa nacionalista y la necesidad del internacionalismo socialista en toda Africa y el resto del mundo, la herencia de Lumumba debe tomarse con cautela y respeto.

Hoy el régimen de Kabila en Kinshasa coquetea con la retórica antiimperialista del lumumbismo y por lo tanto puede contar con cierto nivel de apoyo entre las fuerzas progresistas en el Congo y en el exilio. Occidente está tratando de presionar a Kabila por medio de la financiación de algunas revueltas artificiales en el este del Congo.

Pero los tiempos han cambiado desde 1960, cuando el imperialismo occidental estaba más o menos unido en su lucha contra el "comunismo" en Africa. Ahora la situación en el continente es más parecida a la de la época de la Conferencia de Berlín de 1885, cuando Africa se convirtió en un campo de batalla entre los poderes imperialistas europeos.

Hasta ahora, Kabila ha podido hacer equilibrio entre los distintos intereses. Esto lo mantiene en el poder, pero no está conduciendo hacia una mayor liberación y emancipación del pueblo africano. Por lo contrario, Africa Central está atrapada en guerras civiles interminables y devastadoras.


Via | Ikuska

5 comentarios:

groso el aporte, esta buena la idea de ir cargando la bio de personajes que se relacion directa o indirectamente con el genero
An

Gracias che, cualquier cosa que tengas me es util,

Saludos.

muy buena informacion !!! patricio era y va aseguir siendo un idolo

Es muy buena informacion te felicito, pero me gustaria saber las fuentes ya que necesito hacer un trabajo. Gracias

PATRICIO LUMUMBA SIN DUDA UN REVOLUCIONARIO PAGO CARA LA VALENTIA DE ENFRENTARSE A LOS COLONIALISTAS IMPERIALISTAS VENDE PATRIAS SU EJEMPLO NO SERA OLVIDADO AUNQUE PASE EL TIENPO ESTARA ALLI EN LA HISTORIA DE PENSAMIENTO VIVO COMO DON JOSE ARTIGAS COMO SANDINO COMO ZAPATA COMO EL CHE COMO MILES DE HOMBRES EN TODO EL MUNDO LA TORTURA EL CRIMEN LA EXPLOTACION NO !!!!!!!PASARAN !!!!!!!!!VIVA PATRICIO LUMUMBA!!!

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